
El Luis Alberto Pallares Villa que conocí
Llegaba al tercer piso, después de subir las interminables escaleras, con una enorme sonrisa que yo no me alcanzaba a explicar cómo le cabía en su cara. Siempre con el mismo maletín de mano, para iniciar el programa deportivo del mediodía, al terminar el Noticiero de Emisoras Fuentes.
“Le dejamos la sintonía a Luis Alberto Pallares Villa, ‘El Pupi’, cargado con la más completa información del béisbol y boxeo de Cartagena, Colombia y el mundo”, decía Miguel Polo Sarabia, nuestro lector de noticias. Libardo Muñoz y yo recogíamos nuestras cuartillas y dejábamos limpia la cabina que Pallares llenaba con su potente voz.
Luis Alberto Pallares Villa, Miguel Polo Sarabia y Alonso Cabrera Altamiranda eran las voces que se oían en Cartagena cuando el día apenas empezaba y hasta el anochecer, con el noticiero, los deportes y las transmisiones en vivo del béisbol y boxeo.
Era una trilogía de hombres que sentían la radio circular por sus venas, formados no en la academia, sino en el querer y el hacer del día a día, en una competencia que los estimulaba, como era la de otro grande: Napoleón Perea Castro.
Ellos eran referentes para quienes sentíamos que la radio era lo nuestro. Eugenio Baena Calvo y yo, éramos estudiantes de la Facultad de Derecho de la Universidad de Cartagena y desde el Claustro de San Agustín, corríamos hasta el edificio de Emisoras Fuentes, que está en la esquina, para hablar, Eugenio de deportes y yo para escribir cuartillas para el noticiero.
De emisoras fuentes yo pase a dirigir el Noticiero Todelar de Bolívar. Y unos años después a Pallares, Polo y Cabrera se los llevó para Todelar Luis Alberto Ortiz Martínez, Don Luis, gerente de esa cadena en Cartagena.
Un día, Don Luis, me dijo que necesitaba que esa noche lo acompañara a algo muy especial y que al terminar la tercera emisión de noticias, me quedara en el emisora.
Lo especial era la super camioneta Toyota cuatro puertas, último modelo, que Luis Alberto Pallares Villa acababa de comprar y en la que nos íbamos a dar una vuelta, para terminar en una cena en el Restaurante Nautilus, lo cual fue muy grato para mi ver a ‘El Pupi’ conduciendo el vehículo que tanto había anhelado.
Otro momento grato de mi vida en la radio de Cartagena con Luis Alberto Pallares Villa, fue cuando invitó a un grupo de amigos y colegas al estudio radial que montó en el cuarto piso de un edificio en La Matuna: “Este es el estudio de todos, aquí pueden grabar sus cuñas y hacer las ediciones para sus programas” decía con esa sonrisa de siempre.
Hoy ha muerto Luis Alberto Pallares Villa, nos duele su partida, pero también nos llena de esperanza que partió a la vida eterna con nuestro creador y su hijo Jesucristo.
A sus hijos, nietos y todos sus familiares nuestra solidaridad.
Carlos Mouthón Lorduy
